La seguridad del personal: el eslabón crítico frente al narcotráfico marítimo
Introducción
En la protección marítima contemporánea, las amenazas más complejas no siempre provienen del exterior del buque. La experiencia operacional y diversos casos judiciales públicos han demostrado que el mayor riesgo puede originarse dentro de la propia tripulación, cuando personas con acceso legítimo al buque son infiltradas, coaccionadas o reclutadas por organizaciones criminales para facilitar el ingreso de drogas ilícitas.
Este fenómeno, conocido como amenaza interna (insider threat), ha obligado a replantear el enfoque tradicional de la protección marítima, colocando la seguridad del personal como un eje central en la gestión del riesgo del buque.
El narcotráfico marítimo y la amenaza interna
Las organizaciones criminales transnacionales han desarrollado métodos cada vez más sofisticados para aprovechar las vulnerabilidades humanas y operativas a bordo de buques mercantes. A diferencia de las intrusiones externas, la amenaza interna se caracteriza porque el actor:
- Posee acceso autorizado a áreas sensibles.
- Conoce rutinas, turnos y procedimientos.
- Puede eludir controles sin generar alertas inmediatas.
Entre los métodos más documentados se encuentran:
- Carga de drogas en alta mar con apoyo de embarcaciones menores.
- Manipulación de contenedores y sellos de seguridad.
- Uso de espacios poco vigilados como pañoles, compartimientos técnicos o void spaces.
- Coordinación mediante dispositivos de comunicación no autorizados.
Estas prácticas explotan principalmente fallas en la gestión del personal, más que deficiencias tecnológicas.
¿Por qué la seguridad del personal es clave en la protección marítima?
La tecnología de protección —cámaras, alarmas, sellos o sistemas electrónicos— es indispensable, pero no es suficiente frente a una amenaza interna. Un tripulante comprometido puede conocer cómo, cuándo y dónde eludir estos sistemas.
El Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (Código PBIP) establece que la evaluación de amenazas debe incluir factores humanos, responsabilidades del personal y posibles vulnerabilidades asociadas a las personas. En este contexto, la seguridad del personal se convierte en una medida preventiva esencial, especialmente para el Oficial de Protección del Buque (OPB).
Gestión del riesgo humano a lo largo del ciclo del tripulante
1. Selección y contratación
La primera barrera de protección comienza antes del embarque. Una gestión adecuada implica:
- Verificación de identidad y experiencia profesional.
- Uso de agencias de reclutamiento confiables.
- Entrevistas enfocadas en ética, confiabilidad y responsabilidades de protección.
- Identificación de cargos con acceso crítico al buque.
Una selección deficiente incrementa el riesgo de infiltración o captación posterior.
2. Mantenimiento y supervisión en servicio
Numerosos casos evidencian que muchos tripulantes son reclutados durante el servicio, no necesariamente antes. Por ello, las navieras y el OPB deben:
- Observar cambios de comportamiento inusuales.
- Aplicar rotación de funciones sensibles.
- Mantener canales confidenciales de reporte interno.
- Reforzar periódicamente la concienciación en protección marítima.
Este enfoque es coherente con la ISO 31000 – Gestión del Riesgo, que promueve la identificación, análisis y monitoreo continuo de riesgos.
3. Desvinculación segura del personal
La salida de un tripulante también representa un momento crítico desde el punto de vista de la protección. Las buenas prácticas recomiendan:
- Revocar de inmediato accesos y credenciales.
- Recuperar llaves, tarjetas y dispositivos.
- Realizar entrevistas de salida con enfoque de seguridad.
Una desvinculación mal gestionada puede convertir al ex–tripulante en una fuente de información para redes criminales.
Buenas prácticas internacionales y enfoque preventivo
Diversos marcos profesionales internacionales coinciden en que la amenaza interna no se elimina, se gestiona. La seguridad del personal debe abordarse de forma ética, proporcional y preventiva, integrándose al Plan de Protección del Buque y a la cultura organizacional.
La combinación de:
- Código PBIP,
- gestión del riesgo (ISO 31000),
- y buenas prácticas de seguridad del personal,
permite reducir significativamente las oportunidades que el crimen organizado intenta explotar en el ámbito marítimo.
Conclusión
El narcotráfico marítimo mediante tripulantes infiltrados confirma que la protección del buque no comienza en la cubierta ni termina en el puerto. Comienza en la forma en que se selecciona, gestiona, supervisa y desvincula al personal.
Invertir en seguridad del personal no es una medida administrativa adicional, sino una estrategia fundamental de protección marítima, que fortalece la seguridad del buque, protege a la tripulación y preserva la integridad de la cadena logística internacional.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿La seguridad del personal reemplaza a la tecnología de protección?
No. La complementa. La tecnología es efectiva cuando se integra a una adecuada gestión del factor humano.
¿El Código PBIP obliga a investigar penalmente a los tripulantes?
No. El PBIP exige evaluar riesgos y aplicar medidas proporcionales, no funciones policiales.
¿Puede el OPB prevenir totalmente la infiltración?
No al 100 %, pero una gestión adecuada del personal reduce significativamente la probabilidad y el impacto del riesgo.
¿Este enfoque es aplicable a cualquier tipo de buque?
Sí. La seguridad del personal es transversal a todo tipo de buques y operaciones marítimas.
Nota editorial
Este artículo tiene fines académicos y formativos. Los escenarios descritos se basan en tendencias y tipologías ampliamente documentadas, sin referencia a empresas, personas o buques específicos.